Analizan crear biodiésel a partir de residuos vinícolas

El grupo de Combustibles de la Universidad busca desarrollar un carburante 100% realizado con deshechos del vino para lo que cuenta con el apoyo de la Politécnica

Fuelcam es el título de una investigación realizada por la UCLM, a través del Grupo de Combustibles y Motores de la Escuela de Ingenieros Industriales, en la que se analiza si es posible utilizar los residuos de la industria vinícola (la granilla, los excedentes de vino u orujo) para fabricar un biocombustible cien por cien realizado con materiales residuales. Se trata de un estudio que se realiza junto al grupo de investigación de Estudios Ambientales de la Universidad Politécnica de Madrid y que cuenta ya con su primera publicación en la revista Renewable Energy, en la que se aborda el método de producción y su análisis para cumplir con las normativas europeas.
«La pepita de la uva es oleaginosa» y produce «un aceite de buenas propiedades, que tiene un mercado residual, y no está claro si se puede considerar residuo o coproducto». De aquí saldría el 90 por ciento del biodiésel, el aceite, el otro 10 por ciento sería alcohol, en este caso, también residual ya que la intención es obtener etanol (de las lías, el raspón o los excedentes del vino), comentó Magín Lapuerta, director del grupo de investigadores de la UCLM, quien recuerda que el método empleado en utilizarse es completamente renovable.
La UCLM se encarga de probar este biocombustible cuya producción se realiza en la Politécnica. «Ambas materias obtenidas durante el proceso de producción del vino, podría alcanzar alrededor de 20 kilotoneladas, cerca del 2 % del biocombustible consumido actualmente en España», apuntó la universidad madrileña en un comunicado. Las propiedades de este nuevo biocombustible son muy satisfactorias, aunque siguen los estudios en uno de los laboratorios con los que cuenta este grupo de investigación en la escuela politécnica, antes de iniciar las pruebas que se realizarán en motores, primero, y después en vehículos. En este sentido, la escuela cuenta con motores de los que actualmente se emplean en vehículos para estas pruebas e incluso vehículos comerciales con una cámara climática, única en una universidad española.

 

Analizan crear biodiésel a partir de residuos vinícolas
Analizan crear biodiésel a partir de residuos vinícolas – Foto: Rueda Villaverde

El proyecto está financiado por la Junta de Comunidades de Castilla-la Mancha de Castilla-La Mancha y cuenta con el apoyo de empresas provinciales como Movialsa, que facilita el aceite al grupo de investigación y que se envía a la Polítécnica. Allí se transesterifica, que es el nombre de reacción química, por el que se une aceite y alcohol para fabricar biocombustible. Ese bio combustible se mezcla en Ciudad Real con diésel en distintos porcentajes para comprobar los valores y realizar los estudios teóricos.
El biodiésel logrado, se denomina etiléster, para remarcar el valor de utilizar etanol en vez de metanol en su fabricación, a lo que se suma la posibilidad de que no solo haya menores emisiones de CO2 en su proceso fabricación, su huella ecológica es menor en su producción, sino también una reducción de «las partículas» emitidas, algo que se comprobará en las próximas pruebas.
Lapuerta explicó que este combustible podría integrarse dentro de una propuesta de la Unión Europea que busca combustibles sostenibles, que provengan de «origen residual». Por ejemplo, en estos días se ha lanzado una directiva en la que se analiza prohibir ciertos biocombustibles por su alto riesgo en el cambio del uso de la tierra, para fomentar ese reciclaje de residuos. En este sentido, la propuesta de la UCLM y la politécnica cumple esta directiva al completo.

Analizan crear biodiésel a partir de residuos vinícolas - Foto: Rueda Villaverde
Analizan crear biodiésel a partir de residuos vinícolas – Foto: Rueda Villaverde

Junto a esta iniciativa, el grupo de Combustible está investigando también la utilización de la resina del pino. En este caso se trataría de utilizarla como venía realizándose para fabricar trementina y colofonia. Son dos productos que actualmente tienen “usos residuales, no son residuos”, ya que los productos tradicionalmente obtenido de ambas fracciones actualmente se fabrican a partir del petróleo. La intención es comprobar las posibilidades de productos obtenidos de cara a usarlos como querosenos de aviación.

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